viernes, 20 de enero de 2012

Los pacientes tienen derecho a una información clara e idéntica




Ayer nació mi sobrino Mateo. Mi hermana Fátima, su madre, ha pasado unos últimos días de embarazo estresantes. A lo largo de todo el embarazo le habían informado que siendo su tercera cesárea la adelantarían una o dos semanas. De repente, una ginecóloga le dice que no, que hay que esperar, otro que hay que adelantar, luego otro que mejor esperar, luego que hay que hacerla ya...

Esto es un claro ejemplo de la información tan diferente que damos lo profesionales sanitarios.

Sinceramente con la rapidez a la que circulan las fuentes de información, no me extraña que pasen estas cosas.

Sin embargo, la diferencia de criterios y actuaciones médicas crea un estado de ansiedad y confusión en los pacientes que estoy segura de que influyen negativamente en su evolución y pronóstico. Simplemente una pautas terapéuticas confusas terminan en un claro incumplimiento terapéutico.

A menudo en la consulta de El Alamo vienen los pacientes perdidos. Doctora, el traumatólogo me ha mandado unas pastillas que yo recuerdo que me quito el cardiólogo y además su suplente me dijo que las tomase por la noche después de la cena y en el hospital me dijeron que por la mañana en ayunas. ¡Esto es una locura! Si no nos aclaramos nosotros, cómo vamos a informar al paciente.

Y no es por tirarnos flores a los médicos de familia, pero ¡Menos mal que estamos para manejar esta confusión! He visto auténticas burradas terapéuticas por no valorar los antecedentes personales del paciente. Gracias a que conocemos a los pacientes de nuestro cupo en su totalidad podemos ordenar y aclarar estas dudas.

Aún así, sigue existiendo un caos de criterios en algunos aspectos, que crean un desasosiego en la atención y un conflicto de opiniones entre lo que se informa en el hospital y lo que se informa en los centros de salud.

Yo estudio, leo y busco información fidedigna para poder aplicar la mejor atención a los pacientes y controlar mi incertidumbre. Y cuando dudo, informo hasta donde sé y traslado la consulta para poder comunicar la realidad.

Por eso pido a los profesionales sanitarios que seamos claros y demos información idéntica. Y cuando alguna práctica clínica no esté basada en la evidencia comuniquemos el porqué, puesto que por el camino el paciente encontrará alguien que se lo diga.

1 comentario:

paloma dijo...

Gracias doctora por esta llamada.. Yo estuve embarazada en 2009 cuando hubo el brote de Gripe A. Cuando llegó la vacuna no sabía si ponermela o no. Un ginecólogo me dijo que sí me la pusiera, la matrona me dijo que no lo veía necesario, el médico de cabecera me dió a entender que no pero me dejó claro que la postura oficial era que sí ya que me encontraba en los grupos de riesgo.... Al final tomé la decisión de no ponérmela porque el personal médico con sus contradiciones no me dió ninguna seguridad que es precisamente lo que buscamos los pacientes.